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La evolución de la aspiradora

Las aspiradoras son unos de los inventos más populares de la historia en el sector de los electrodomésticos.

Hacen la limpieza mucho más sencilla y con mucha más profundidad que simplemente barrer el suelo o cualquier otra forma de limpieza manual que podamos hacer. Pueden recoger más suciedad y polvo, así como cualquier cosa que caiga al suelo.

La evolución de la aspiradora

Pero las aspiradoras no siempre han sido así como las conocemos, ni eran tan útiles y convenientes como sabemos que lo son hoy en día. Han cambiado mucho, de aparatos sencillos y poco prácticos hasta los robot aspirador que se venden hoy en día.

La primera tecnología que llevó al desarrollo de las aspiradoras que conocemos ocurrió en Chicago (Estados Unidos) en 1868 por W. Ives McGaffey. Su invención era una máquina manual con motor que necesitaba darla cuerda con una manivela para que pudiera operar.

Era muy incomoda porque el usuario tenia que girar la manivela mientras empujaba la máquina por el suelo.

Estos rudimentarios modelos fueron comercializados principalmente en Chicago y Boston, pero gran parte de los modelos fueron reducidos a cenizas en el incendio de Chicago en 1871.

El impacto que la aspiradora tuvo en la sociedad de aquella época fue importante, ya que la electricidad empezaba a ser disponible, y su necesidad cultural de mantener las cosas limpias comenzaba a desarrollarse.

No fue hasta 1900 cuando la primera aspiradora con motor eléctrico fue creada por Corinne Dufour en Georgia, sin embargo había mejoras que realizar. Éstas no se hicieron esperar, un año después H. Cecil Booth presento el primer modelo de aspirador que utilizaba la tecnología de aspiración por tubo. La idea surgió cuando coloco un pañuelo blanco en una silla de tela y después acerco la boca del tubo sobre la parte superior de la silla. Ahí se dio cuenta de la gran cantidad de suciedad que había en la parte inferior del pañuelo.

Su primer aspirador accionado fue impulsado por petróleo, pero más tarde creo un modelo que funcionaba con electricidad. Por desgracia, era tan grande que tuvo que llevarse en coche de caballos y normalmente estaba aparcado fuera del edificio, mientras el operador limpiaba el interior.

Las primeras aspiradoras que se asemejaban a los modelos que hoy conocemos fueron creadas en 1905 por Walter Griffiths. Eran también aparatos manuales, pero mucho más pequeños y portátiles para llevar y manejar una sola persona.

El aspirador aumentaría la frecuencia de limpieza de la gente a una vez por semana (en lugar de una vez cada temporada o una vez al año) e involucraría a un menor número de personas.

La siguiente persona para hacer grandes avances en la tecnología de vacío fue David T. Kenney, que recibió nueve patentes entre 1903 y 1913 por su trabajo. Él creó la Asociación del Fabricante de Aspiradoras en 1919 y muchos de los nuevos desarrollos posteriores han tenido que fabricar bajo sus patentes.

No fue sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial que los aspiradores se convirtieron en aparatos comunes en los hogares estadounidenses. La cultura occidental necesitaba más de esas máquinas porque sus casas solían tener grandes alfombras que necesitaban ser limpiadas por alguien o algo.

Desde principio de los años 80 se han hecho muchas mejoras más interesantes. Por ejemplo, la aspiradora cyclone fue creada por James Dyson en 1985. Este modelo, así como muchos otros modelos posteriores son sin bolsas, en su lugar, hay un recipiente desmontable que recoge la suciedad y el polvo.

El aire limpio es expulsado al exterior a través de una serie de filtros que se pueden limpiar habitualmente.

Las aspiradoras que se fabrican hoy en día incluyen filtros y bolsas especiales para ayudar a reducir los alérgenos, pesticidas, y cualquier cosa que pueda afectar su salud. Se han realizado varios estudios que corroboran la contribución aspiradoras para reducir estos alergenos del polvo. La aspiradora mantiene los residuos y asegura su inutilización.

Últimamente hay una tendencia que predomina en esta industria, los aspiradores robóticos. Irrumpieron en el mercado en el año 2002 de la mano de iRobot, cuyos pequeños robots aspiradores fijados en el suelo podían moverse libremente mientras que succionan la suciedad y el polvo continuamente. Están equipados con sensores que les permiten evitar chocarse contra los objetos y caerse por las escaleras. El modelo más popular de este tipo de aspiración robótica es la Roomba, pero hay muchas otras marcas que trabajan estos modelos de aspiradoras. Desde su introducción, más de dos millones de unidades han sido vendidas, y la cifra va en aumento.

Parece que todo está inventado en temas de aspiración, pero siempre hay algo que se puede mejorar en los modelos ya existentes y la tecnología avanza a su favor.

Es obvio que las aspiradoras tienen una historia importante y notable. Este reductor de contaminantes, eliminador de gérmenes y ayudante de la ama de casa será un imprescindible durante muchos años más.